La disociación es un fenómeno psicológico que puede ocurrir cuando una persona se siente desconectada de sus pensamientos, emociones, recuerdos o identidad. Este mecanismo de defensa puede ser una respuesta a situaciones de estrés extremo o trauma, y varía en intensidad. En términos sencillos, la disociación es como una desconexión de la realidad, donde la persona se siente como si estuviera observando su vida desde fuera o experimentando un distanciamiento de su entorno.
Es importante entender que la disociación no siempre es patológica; a veces, es una respuesta natural ante un evento abrumador. Sin embargo, cuando la disociación se convierte en un patrón recurrente o crónico, puede interferir significativamente en la vida diaria de la persona, afectando su bienestar emocional y social.
Los principales síntomas de una persona disociativa
Las personas que experimentan disociación pueden manifestar una serie de síntomas que varían en función de la intensidad y la frecuencia del trastorno. A continuación, te presentamos los síntomas más comunes de una persona disociativa:
- Desconexión de la realidad
Una de las características más notables de la disociación es una sensación persistente de estar desconectado de la realidad. Las personas pueden sentir que están observando su vida desde fuera, como si fueran un espectador en lugar de un participante activo. - Amnesia disociativa
La amnesia disociativa se refiere a la incapacidad para recordar eventos importantes de la vida, especialmente aquellos relacionados con traumas o experiencias estresantes. Esta pérdida de memoria no se debe a un daño físico en el cerebro, sino a una desconexión consciente o inconsciente de esos recuerdos. - Despersonalización
Las personas con disociación a menudo experimentan despersonalización, que es la sensación de estar desconectado de su propio cuerpo o de sentirse como si fueran ajenos a sí mismos. Esto puede generar una sensación de irrealidad, como si su cuerpo fuera extraño o como si estuvieran fuera de su propio ser. - Desrealización
La desrealización es otro síntoma común de la disociación. Las personas que experimentan desrealización sienten que su entorno no es real, como si todo fuera una película o un sueño. Los objetos y las personas pueden parecer distorsionados o poco familiares. - Fragmentación de la identidad
En los casos más graves, una persona disociativa puede experimentar una fragmentación de su identidad. Esto puede llevar a la sensación de tener múltiples personalidades o identidades que se manifiestan en momentos diferentes, un fenómeno conocido como trastorno de identidad disociativo (TID). - Dificultad para concentrarse o tomar decisiones
La disociación también puede afectar la capacidad de una persona para concentrarse o tomar decisiones. La mente puede sentirse nublada o desconectada, lo que dificulta el enfoque en tareas cotidianas o la resolución de problemas.
Tratamientos de la sintomatología disociativa
La disociación puede ser tratada eficazmente con un enfoque terapéutico adecuado. Los tratamientos varían según la gravedad de los síntomas y la causa subyacente de la disociación. A continuación, se detallan algunos de los enfoques más comunes:
- Terapia cognitivo-conductual (TCC)
La TCC es una forma de psicoterapia que ayuda a las personas a identificar y cambiar patrones de pensamiento y comportamiento negativos. En el caso de la disociación, la TCC se enfoca en enseñar a la persona a reconocer sus pensamientos y emociones en el momento presente, ayudándola a reconectarse con la realidad y a lidiar con el estrés de manera más saludable. - Terapia de integración de la personalidad
Para aquellos que experimentan trastorno de identidad disociativo (TID), la terapia de integración de la personalidad busca unir las diferentes identidades fragmentadas en una personalidad cohesiva. Esta terapia puede involucrar un proceso largo y cuidadoso de exploración de las experiencias traumáticas que dieron lugar a la disociación. - Terapia de exposición
La terapia de exposición es útil cuando la disociación se desencadena por traumas pasados. Esta técnica implica exponer gradualmente a la persona a recuerdos o situaciones que le resulten aterradoras o angustiosas, con el fin de disminuir su impacto emocional a través de la repetida exposición controlada. - Terapia basada en el trauma
Cuando la disociación es el resultado de experiencias traumáticas, la terapia centrada en el trauma puede ser muy efectiva. Este enfoque ayuda a la persona a procesar el trauma de manera segura y a reducir las respuestas disociativas asociadas con él. - Medicamentos
Aunque no existen medicamentos específicos para tratar la disociación, en algunos casos, los médicos pueden recetar medicamentos para aliviar los síntomas asociados, como la ansiedad, la depresión o el insomnio, que a menudo acompañan a los trastornos disociativos.
Ejemplos de disociación
La disociación puede manifestarse de muchas formas, dependiendo de la persona y la situación. Aquí hay algunos ejemplos que pueden ilustrar cómo se experimenta la disociación en la vida cotidiana:
- Estar en piloto automático
Una persona que experimenta disociación puede sentirse como si estuviera «en piloto automático» mientras realiza tareas cotidianas. Por ejemplo, al conducir, puede no recordar cómo llegó a su destino o sentir que su mente estaba en otro lugar mientras realizaba una tarea rutinaria. - Desconexión emocional durante situaciones estresantes
Alguien que está bajo mucho estrés o en medio de una crisis puede experimentar disociación como una forma de protección emocional. Esto puede manifestarse como una falta de respuesta emocional o una sensación de no estar involucrado en lo que está sucediendo. - Fragmentación de recuerdos
Una persona que ha experimentado un trauma puede tener fragmentos de recuerdos dispersos o confusos sobre un evento importante, como si su mente hubiera «bloqueado» partes del evento para evitar el sufrimiento.
Preguntas frecuentes sobre la disociación
La disociación es un proceso psicológico en el que una persona se siente desconectada de su propio cuerpo, pensamientos, emociones o identidad. Puede ser una respuesta a una situación traumática o estresante y varía en su intensidad y duración.
Si experimentas síntomas como desconexión de la realidad, amnesia de eventos importantes, despersonalización o desrealización, es posible que estés experimentando disociación. Si estos síntomas son recurrentes o interfieren con tu vida diaria, es recomendable consultar con un profesional de la salud mental.
La disociación suele ser una respuesta defensiva ante situaciones de estrés o trauma. El cerebro utiliza la disociación para protegerse de emociones intensas o de recuerdos dolorosos, permitiendo a la persona desconectarse de la experiencia hasta que esté lista para procesarla.
Estar disociado significa estar desconectado de la realidad, de los propios pensamientos o emociones. La persona puede sentir que está observando su vida desde fuera o como si estuviera en un sueño. La disociación puede ser temporal o crónica, dependiendo de la situación.
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